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Noches orgásmicas de una gripe,
esta vez es una de las mal curadas.
Alergias que incitan a la herejía,
alergias promovedoras de deseos,
deseos carnales mal posicionados
sentimientos de querer:
asesinar,
matar,
destajar,
descuartizar,
a los que sanos de esta noche.
Dime Karma, ¿qué hice yo?
¿Merezco una enfermedad así?
Por el simple hecho de querer matar.
Pero es ella quien me incita aquí.
Si estuviera sano no mataría o sí?
Eyaculaciones nasales continuas
Destrucción, dolor, dolor!
Mueran todos los sanos este día.
CAAFF
Se beatifica la maldad
arden las fuentes prístinas del pecado
emerge la podredumbre
lluvia ácida
fuego
caen en retazos
las alegrías nunca vividas
susurran palabras los muertos del futuro
todo es desesperanza
llueve sobre la vida
el dolor hiriente baja la escalera
una sombra ígnea
todo yace sobre el suelo mojado por la tristeza
mierda
agua
la maldad brilla a lo lejos
todos se alegran
los ojos muertos
sí los ojos muertos del mundo
de este mundo
bañado por los meados benignos
observan la nueva ilusión de la existencia humana
el sueño alcanzado por los asesinos
se alza la mirada
nadie mira a su lado
todo yace en la sordidez
los rostros muertos rondan las moradas
infelices.
AAR
Oscurece.
Noche gélida, donde las sombras yacen agazapadas en el zaguán de la muerte.
Rostros muertos se asoman a través de la ventana inexistente;
en la esquina, la soledad camina con la muerte.
Todos los rayos de la luz lunar se anidan en el cementerio híbrido del pasado.
Las estrellas fugaces caen en retazos sobre la tumba del cielo.
Afuera, escondidos en la malignidad bendita,
los muertos del futuro sonríen con gran alegría.
Muertos ocultos emergen desde el fondo de la vida.
AAR
Abres los ojos.
Meados yacen alrededor de tu cuerpo.
Luces sombrías alumbran tu desesperanza.
Se yerguen las miradas frías de los muertos del futuro.
Cierras los ojos.
Un ligero aire esparce un hálito de muerte.
Cae, entre tu mierda y los meados, una lluvia ígnea sobre tu cuerpo yerto.
Te observan, desde la nada, los ojos muertos del mundo.
Abres los ojos.
Emerge un silencio.
Todo se oscurece.
Los ojos muertos se esconden tras los tuyos.
AAR
AAR
Camina entre la oscuridad de la fe.
Se yerguen los rostros ocultos tras la pared de la nada.
Su visión se nubla.
Aires violentos golpean su espalda.
Caen retazos de sueños sobre la mierda de la vida.
La muerte acecha.
Todo aparece bajo la mirada de los muertos.
Se desvanecen, lentamente, las huellas de los caminantes.
Un hálito frío sopla entre la oscuridad de la nada.
Se sienta.
Descansa.
Silencios se escuchan desde lo alto.
Observa.
Rostros muertos lucen sonrisas de alegría.
AAR
Bajó la mirada.
Una lluvia ígnea penetró por su cabeza.
El aire, aún gélido, sopló retazos de melancolía y de tristeza.
Estaba solo.
Abrazó a su soledad, la escupió.
Se alejó.
De sus ojos brotaron trozos de miedo;
sus manos apretaron al silencio.
El camino lucía desierto.
Se levantó.
Tomó a su corazón y lo ahogó entre la mierda de un gallinero.
Avanzó entre el silencio de su sombra.
Al fondo, un puñal asesinaba a sus padres.
Al fondo, un puñal asesinaba a sus padres.
Alzó la mirada.
Una sonrisa apareció en su rostro muerto.
AAR
Fluye el agua entre las máscaras ígneas de la existencia.
Avanza... No se detiene.
Un niño, olvidado,
con las cicatrices del futuro en su rostro,
observa el devenir inexorable de la vida.
Se desangra la noche sobre las mujeres muertas que yacen en el jardín.
El agua escurre sobre los rostros muertos.
El niño, con una flor en la mano,
se pierde entre la oscuridad de la muerte.
AAR
Avanza... No se detiene.
Un niño, olvidado,
con las cicatrices del futuro en su rostro,
observa el devenir inexorable de la vida.
Se desangra la noche sobre las mujeres muertas que yacen en el jardín.
El agua escurre sobre los rostros muertos.
El niño, con una flor en la mano,
se pierde entre la oscuridad de la muerte.
AAR
Se quedó sentada.
Retazos de mierda
yacían en su rostro.
Se limpió la cara
con el alcohol
incandescente de la tierra,
para observar, absorta,
la tumba de su muerte.
AAR





